“La capital de un gran país europeo», donde se toman decisiones importantes, pero también destino de millones de personas en busca de oportunidades, “el amor es el lenguaje que hace que todos se sientan como en casa», dijo su Santidad.
Una velada que cerró la penúltima jornada de su visita a la capital española, en la que distintos testimonios, música y una coreografía alegórica a las acciones de la Iglesia de Madrid frente a las dificultades dieron un toque especial.
Con el extra de simpatías al haber confesado antes de llegar a España que como Papa era de todos los equipos, pero Robert Prevost seguía al Real Madrid, la máxima autoridad del Vaticano se salió del guion habitual.
Dirigiéndose al cardenal José Cobo, arzobispo de la capital, comentó que para un jugador hacer un gol aquí (en el Estadio Santiago Bernabéu) “es algo que marca la vida; don José la Iglesia de Madrid ha hecho un golazo para siempre».
En la mañana, pronunció un discurso de media hora en el que tocó aspectos medulares de la actualidad como la migración, dignidad humana o respeto a la pluralidad política, que mereció una ovación de siete minutos en el Congreso de Diputados de España.
Dejó en su histórica intervención frases trascendentales como “el trágico drama migratorio» que ofrezca una respuesta “capaz de garantizar protección, acogida y oportunidades reales de integración a quienes emigran”; o “la pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente”.
Entre sus reflexiones subrayó que “la convivencia de la vida humana es una meta de la civilización (…) la discrepancia no conlleva a la humillación”.
Acerca del panorama actual, defendió la idea de la paz que «reclama una palabra pública que respete a quien piensa distinto, instituciones puestas al servicio del encuentro y una memoria histórica que busque la verdad y la reconciliación».
«La verdadera seguridad, en cambio, nace de la justicia, del diálogo paciente, del respeto al derecho internacional y de una política capaz de poner la vida de los pueblos por encima de los intereses que se benefician de la guerra», sentenció.
No escatimó en mostrarse vertical ante la «plaga» de los abusos, un asunto espinoso que gravita sobre la iglesia Católica, con numerosos reclamos también en el país ibérico.
En la tarde, sostuvo una reunión con seis víctimas de abusos en España, en representación de distintas asociaciones.
Este martes, se reunirá con 18 mil voluntarios que ayudaron a la organización de su estancia en Madrid y acto seguido partirá hacia Barcelona, penúltima parada de su viaje que concluirá en Islas Canarias el 12 de junio.
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