No es una técnica nueva a nivel mundial, pero en este país no se había reportado una incautación de esa magnitud de clorhidrato de cocaína y ketamina ocultos mediante impregnación química.
Las sustancias ilícitas venían en 45 contenedores detectados en Arica, San Antonio y Valparaíso, los principales puertos de salida de mercancías del Pacífico chileno.
A diferencia de los métodos tradicionales de ocultamiento, como el perforado de las tablas o el doble fondo, esta técnica consiste en someter la madera a un proceso químico para extraerle la humedad y rellenar los espacios vacíos con las sustancias ilícitas.
La droga se integra al cuerpo del listón y, una vez que llega a su destino, se requieren laboratorios especializados para revertir el proceso mediante químicos y recuperarla.
Según estimados, la cocaína o la ketamina llegan a representar entre el 10 y el 30 por ciento del peso total de cada pieza.
Cuando la madera pasa por los rayos X de los puertos, el escáner solo registra su densidad y los narcóticos tampoco pueden ser detectados mediante revisiones visuales simples.
Su hallazgo en Chile fue posible mediante un trabajo de inteligencia e investigativo que duró seis meses, y la verificación técnica estuvo a cargo del Instituto de Salud Pública, con apoyo de binomios caninos y tecnología especializada de escáner.
Los cargamentos provenían de Bolivia e iban a ser enviados a por lo menos 15 países: Alemania, Bélgica, Francia, República Checa, Marruecos, Estados Unidos, España, Portugal, Italia, México, Nueva Zelanda, Panamá, Mauricio, Reino Unido y República Dominicana.
Su valor total en el mercado ilícito era de ocho mil 334 millones de dólares.
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