En declaraciones difundidas por medios iraníes, el comandante de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria de Irán, Esmail Qaani, aseguró que la iniciativa forma parte de la estrategia del denominado «frente de resistencia unificado» para responder a las acciones de Israel y Estados Unidos en la región.
Qaani afirmó que las fuerzas integrantes de ese eje concentran sus esfuerzos en las rutas marítimas utilizadas por sus adversarios y advirtió sobre el fortalecimiento de las operaciones destinadas a incrementar la presión sobre esos corredores estratégicos.
El comandante calificó además como «oportuna y decisiva» la reciente actuación de Yemen, en alusión a las acciones anunciadas por el movimiento Ansar Allah, y dejó abierta la posibilidad de que otras fuerzas se incorporen al frente de resistencia, de acuerdo con las circunstancias.
Las declaraciones se producen en un contexto de creciente tensión regional, tras el intercambio de ataques entre Irán e Israel ocurrido en los últimos días.
De acuerdo con reportes de medios israelíes, desde la noche del domingo fueron lanzados alrededor de una treintena de misiles desde territorio iraní y otro proyectil desde Yemen contra objetivos israelíes, en respuesta a un ataque aéreo contra los suburbios del sur de Beirut.
Posteriormente, Israel efectuó bombardeos sobre territorio iraní antes de que ambas partes anunciaran un alto el fuego.
En paralelo, el portavoz militar de Ansar Allah, Yahya Saree, comunicó la prohibición del tránsito de buques israelíes por el mar Rojo y declaró que los movimientos marítimos vinculados a Israel serían considerados objetivos militares.
El portavoz anunció asimismo el lanzamiento de misiles contra objetivos estratégicos en la ciudad de Jaffa y aseguró que las operaciones militares del movimiento se intensificarán en función de la evolución de los acontecimientos regionales.
Las recientes declaraciones y acciones tienen lugar en medio de las negociaciones y esfuerzos diplomáticos encaminados a reducir las tensiones en Oriente Medio, mientras actores regionales e internacionales siguen de cerca la evolución de la situación y sus posibles repercusiones sobre la seguridad y el comercio marítimo en una de las rutas más importantes del mundo.
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