Durante su participación en una mesa redonda con más de 100 empresarios angoleños y de Serbia, en Belgrado, el mandatario resaltó las históricas relaciones entre las dos naciones e invitó a identificar oportunidades de inversión privada y comercio mutuamente beneficiosas.
Detalló aspectos de la realidad de la nación africana, como los recursos naturales con que cuenta y políticas como el Plan Nacional de Desarrollo y las reformas destinadas a construir una “economía dinámica, cada vez más diversificada y competitiva”, donde el sector privado desempeña un papel central.
Destacó sectores de interés para Angola que podrían ser igualmente atractivos para los empresarios serbios, como el agrícola y ganadero, incluyendo la maquinaria y los equipos auxiliares; las industrias farmacéutica y automotriz; el turismo y la economía digital.
Apuntó que con la infraestructura que se está desarrollando, Angola está creando las condiciones para transformarse en un importante centro logístico continental, una ambición dentro de la cual resulta clave el proyecto del Corredor de Lobito, que conecta el Océano Atlántico con el interior del continente.
No obstante, no es el único aspecto, resaltó y se refirió a la construcción y modernización de los principales puertos y aeropuertos, así como a la expansión de la red vial y ferroviaria del país, además del incremento en la producción de energía hidroeléctrica y fotovoltaica.
“Ninguna economía puede alcanzar su máximo potencial sin alianzas dinámicas que aporten valor. Angola y Serbia tienen esta oportunidad soberana de complementariedad”, remarcó e invitó a emprendedores, comerciantes, inversores e instituciones financieras serbias a explorar el potencial del mercado angoleño.
Este martes, el presidente Lourenço también rindió homenaje al fundador de la nación angoleña, el presidente António Agostinho Neto, depositando una ofrenda floral en su monumento erigido en un majestuoso parque de Belgrado, la capital serbia.
También visitó la Asamblea Nacional, donde se reunió con la presidenta de la Cámara, Ana Brnabić, y firmó el Libro de Honor de la institución.
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