La iniciativa fue formalizada por el Ministerio de Salud y establece directrices para promover una atención centrada en las personas, basada en la calidad de los servicios y la prevención de incidentes evitables en toda la red pública sanitaria del país.
Según agencia Brasil, la nueva política busca consolidar una cultura de seguridad en hospitales, clínicas y demás unidades de salud, mediante la adopción de prácticas orientadas a disminuir errores asistenciales y mejorar los resultados de los tratamientos ofrecidos a la población.
De acuerdo con la referida cartera, la estrategia se aplicará en toda la Red de Atención a la Salud y contempla acciones permanentes de planificación, monitoreo y evaluación para elevar los estándares de calidad en los servicios del SUS.
Entre los objetivos principales figura garantizar una atención segura, equitativa e integral, considerando las necesidades específicas de cada paciente y promoviendo una mayor coordinación entre los distintos niveles de atención.
La política también prevé el fortalecimiento de los mecanismos de gobernanza y gestión relacionados con la seguridad del paciente, así como la capacitación continua de profesionales de la salud y el uso de información estratégica para la toma de decisiones.
De manera reiterada, la Organización Mundial de la Salud ha señalado la necesidad de fortalecer la seguridad asistencial para prevenir daños a los pacientes.
Esta iniciativa fue debatida previamente en instancias de gestión del sistema sanitario brasileño y recibió respaldo de organismos vinculados al control social y a la administración pública.
A juicio de especialistas, la iniciativa representa un paso importante para integrar la seguridad del paciente como eje estructural de la calidad del cuidado.
Otro de los pilares de la estrategia es la promoción de una atención más humanizada y centrada en las personas, con participación activa de pacientes y familiares en los procesos de cuidado, cuando sea pertinente.
La política se articula además con otras iniciativas impulsadas por el Ministerio de Salud para ampliar el acceso a servicios de calidad, modernizar la gestión sanitaria y reforzar la prevención de riesgos en la atención médica.
Informaciones periodísticas recordaron que el SUS constituye el principal mecanismo de acceso a servicios sanitarios para la mayoría de la población brasileña, de unos 213 millones de personas.
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