Al intervenir en el Senado galo, Vautrin consideró que Francia era el único país europeo en estos momentos capaz de fabricar en solitario una nave aérea de combate, lo cual, estimó, sería un paso para lograr independencia en esa esfera.
Tenemos las capacidades tecnológicas, industriales y financieras necesarias para desarrollar solos un avión de guerra, si no prospera el programa europeo SCAF (Sistema de Combate Aéreo del Futuro), consideró la titular gala.
Francia presenta crecientes tensiones entre la compañía Dessault Aviation y el gigante aeronáutico Airbus and Space por el reparto de responsabilidades y la propiedad intelectual del proyecto, cuando Europa vive una crisis energética.
El SCAF constituye hasta ahora el mayor programa militar conjunto de Alemania, Francia y España, pero el diario Le Figaro considera que París intenta evitar cualquier atraso en el desarrollo de sus fuerzas armadas.
Cuando aumentan las políticas de austeridad en Europa, en medio del alza de los energéticos y en pleno auge de la crisis mesoriental, los impulsores del proyecto multinacional prevén destinar 100 mil millones de euros para su realización.
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