La Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC), aprobada por la Cámara de Diputados a finales de mayo, reduce la jornada semanal de trabajo de 44 a 40 horas y establece la obligatoriedad de dos días de descanso por semana sin reducción salarial.
Alcolumbre rechazó las presiones para someter el texto a una rápida votación en el Senado y defendió que la iniciativa sea debatida “sin prisa”, con participación de todos los sectores involucrados.
También sostuvo que la Cámara Alta no debe limitarse a ratificar decisiones adoptadas por los diputados.
A criterio de Alcolumbre, la propuesta deberá pasar al menos por una comisión antes de llegar al plenario, lo que puede retrasar su análisis y eventual aprobación.
De introducirse modificaciones, el texto tendría que regresar a la Cámara de Diputados para una nueva deliberación.
Mientras la iniciativa permanece sin despacho definitivo, legisladores oficialistas intentan acelerar su discusión para que sea votada antes del receso parlamentario de julio.
Paralelamente, sectores de la oposición presentaron una propuesta alternativa que mantiene la actual escala de seis días de trabajo por uno de descanso y conserva la jornada semanal de 44 horas, en abierta contraposición al proyecto aprobado por los diputados.
Reportes de prensa recalcaron que la definición del cronograma de tramitación y de la relatoría de la PEC continúa pendiente de una decisión de la presidencia del Senado y de las negociaciones entre los líderes partidarios.
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