Taty se convirtió en símbolo de toda una generación de madres que nunca claudicaron en la lucha por encontrar, al menos los restos, de sus hijos desaparecidos durante la última dictadura cívico-militar (1976-1983), y en años previos por la tenebrosa Alianza Anticomunista de Argentina.
La referente de Madres de Plaza de Mayo fue a su vez referente en la batalla por los derechos humanos en Argentina, mientras pasó gran parte de su vida buscando a su hijo Alejandro a quien secuestraron y desaparecieron en 1975.
Taty falleció el lunes y fue despedida en la sede del sindicato Federación de Obreros y Empleados Telefónicos de la República Argentina (Foetra), velatorio al que acudieron familiares, amigos, dirigentes políticos y militantes de agrupaciones políticas y de derechos humanos.
La ceremonia, que comenzó el lunes 15 por la mañana, se realizó a cajón cerrado y contó con la presencia de destacadas figuras de la política y la cultura argentinas, e incluso fue despedida públicamente por su compañera de lucha, Estela de Carlotto, titular de Abuelas de Plaza de Mayo, y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof.
Igualmente, la expresidenta Cristina Fernández desde su prisión domiciliaria la homenajeó, y estuvieron presentes distintos artistas de la escena nacional, entre los que se encontraba Víctor Heredia, quien cantó en su honor.
A pesar del profundo dolor de haber perdido a su hijo, Taty Almeida nunca perdió su sonrisa que la acompañó en toda manifestación por la memoria, verdad y justicia en las que siempre mostró un carácter firme aun así jovial durante la ardua lucha por encontrarlo y los de otras madres como ella, que insuflaba fuerza para continuar la búsqueda.
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