Dicho mercado especias y condimentos mantiene un crecimiento sostenido del 8,3 por ciento, aunque el cambio climático y las nuevas exigencias de trazabilidad redefinen las reglas del negocio. Al respecto señalan que al cierre del primer semestre de 2026 exhibe cifras récord.
Según el último informe de The Business Research Company, el mercado de especias y condimentos alcanzó un valor de 30 mil 980 millones de dólares en 2026, consolidando una tasa de crecimiento anual del 8,3 por ciento respecto al año anterior.
Las proyecciones indican que el sector superará los 43 mil millones en 2030. Este dinamismo responde a la creciente popularidad de las cocinas étnicas en Norteamérica y Europa, la expansión de la industria de alimentos procesados y el auge de los ingredientes funcionales percibidos como beneficiosos para la salud.
América del Norte se mantiene como el principal mercado consumidor, con una valoración que supera los ocho mil 380 millones en 2026, impulsada por la demanda de mezclas de sabores exóticos y comidas listas para consumir.
El mercado estadounidense por sí solo representa un componente crucial, con un valor estimado de cinco mil 830 millones de dólares este año.
Sin embargo, Asia-Pacífico es la región de más rápido crecimiento, impulsada por la digitalización del cultivo en India y China, el aumento del consumo local y la innovación en productos orgánicos.
India, Vietnam y China continúan siendo los principales exportadores, aunque enfrentan presiones internas sin precedentes.
El sector enfrenta en 2026 lo que los expertos denominan un cóctel de resiliencia obligada.
Un escenario de prospectiva elaborado por la Universidad de Cranfield advierte que India podría limitar sus exportaciones de especias para priorizar la seguridad alimentaria doméstica, debido a cosechas diezmadas por plagas surgidas tras años de lluvias fuera de temporada.
El caso más evidente de esta vulnerabilidad se vive en el Caribe. La producción de ají Scotch Bonnet -ingrediente clave de las salsas picantes- se ha desplomado tras los huracanes Beryl y Melissa que azotaron Jamaica.
Los precios de esta especia se multiplicaron hasta por 10 veces en los meses posteriores, y las empresas exportadoras tienen que cancelar pedidos o recurrir a inventarios de hasta seis meses para sobrevivir.
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