El Ministerio de Asuntos Exteriores y Expatriados palestino consideró esa última medida como una violación flagrante del derecho internacional y de varias resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.
La Cancillería estimó en un comunicado que la decisión es “un intento de la ocupación israelí y de las autoridades de la llamada Somalilandia de legitimar su presencia en un territorio donde no poseen ningún derecho legal ni político”.
Cualquier acuerdo político o cualquier cambio al estatus de la ciudad de Jerusalén, en su geografía y demografía, son nulos y sin efecto, porque no tienen efecto legal, recalcó.
El texto recordó que “cualquier país o entidad que abra misiones diplomáticas o embajadas en la Jerusalén ocupada constituye una violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad, en particular las 476 y 478”.
Tales acciones fomentan las políticas coloniales y expansionistas de Israel y los crímenes cotidianos derivados de ellas contra el pueblo palestino, subrayó.
El Ministerio reiteró su rechazo al supuesto reconocimiento de Somalilandia por parte del gobierno de Benjamin Netanyahu, al tiempo que manifestó su pleno apoyo a la soberanía, la unidad y la integridad territorial de Somalia.
Ante esa situación, reiteró su llamado a la comunidad internacional a acatar las resoluciones de Naciones Unidas relativas a la causa palestina y a la cuestión de Jerusalén.
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