Se trata de los cuatro países que están por fuera de la Unión Europea (UE) y conforman la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA).
Juntos albergan una población de casi 14 millones de personas y acumulan 4,3 billones de dólares de producto interno bruto. El acuerdo se negoció desde 2017 y fue firmado en septiembre de 2025.
Tras obtener la media sanción del Senado, el proyecto de ley que ratifica el acuerdo comercial entre el bloque sudamericano y el EFTA pasó a la Cámara de Diputados para su aprobación final este miércoles 17 de junio.
El senador frenteamplista Daniel Caggiani subrayó que el acuerdo apunta a un “comercio más libre y jurídicamente protegido”.
Destacó que permite a su país relacionarse comercialmente con países con “altos estándares de ingresos medios de la población”.
Auguró que tendrá impactos positivos en la atracción de inversiones en «sectores claves» como la «agroindustria, la infraestructura digital y las manufacturas de alto valor agregado”.
“Es oxígeno puro, más en estos momentos del mundo que estamos viviendo”, cuando “el derecho internacional y el multilateralismo no parecen estar en boga” y hay “una visión más ideologizada del comercio”, aseguró Caggiani.
El tratado prevé la liberalización del 97 por ciento del comercio birregional.
Los países de EFTA liberalizan de manera inmediata los productos industriales y el Mercosur tiene un plazo de 15 años para hacerlo.
EFTA brinda cuotas de acceso exclusivo para el Mercosur: Suiza, Noruega y Liechtenstein ofrecen tres mil 665 toneladas de carne bovina libres de arancel y dos mil 90 toneladas de miel en esas condiciones.
A la par, según Caras y Caretas, Suiza y Liechtenstein dan una cuota de 50 mil hectolitros de vino tinto para el Mercosur.
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