Dicho sector transita por aguas turbulentas, marcadas por una tensa calma que contrasta con la tormenta geopolítica y la sobreoferta de buques.
De acuerdo con el último Review of Maritime Transport de la UNCTAD, el comercio marítimo crecería solo un modesto 0,5 por ciento este año, una clara señal de desaceleración tras años de volatilidad extrema.
El factor más disruptivo del momento es el conflicto en el Medio Oriente. El cierre efectivo del Estrecho de Ormuz, por donde transita más del 20 por ciento del petróleo marítimo global, dispara los fletes de los buques tanque.
Fitch Ratings revisó su perspectiva para el sector a neutral debido a este repunte de tarifas, aunque advierte que se trata de un beneficio a corto plazo.
Mientras tanto, la incertidumbre sobre el regreso masivo de portacontenedores al Canal de Suez sigue latente; un retorno podría liberar hasta 10 por ciento de capacidad adicional, hundiendo aún más los precios.
Este panorama de sobrecapacidad es el otro gran protagonista de 2026. La cartera de pedidos de nuevos buques alcanza niveles no vistos desde 2011, con un aumento de la flota global proyectado entre el 3,6 y el cinco por ciento, muy por encima de la demanda.
Como resultado, se espera que los fletes de contenedores caigan hasta 25 por ciento interanual, llevando a la industria a un ciclo de baja similar al de 2015-2016, según expertos de Vespucci Maritime. Para contrarrestar la caída de ingresos, las navieras recurren al slow steaming y la cancelación de viajes.
A pesar del sombrío panorama, la transformación del sector es imparable. El informe de Lloyd’s Register destaca que, si bien la transición energética avanza, lo hace de manera desigual y fragmentada.
A partir del 1 de enero de 2026, el cien por ciento de las emisiones de los buques en rutas europeas están sujetas al sistema EU ETS, encareciendo los costos operativos.
La digitalización y la inteligencia artificial, con inversiones que superarán los cinco billones de dólares (un billón equivale a un millón de millones), emergen como herramientas clave para la eficiencia en un mercado donde la volatilidad ya no es una fase, sino un rasgo permanente.
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