Esa práctica aumenta el riesgo de deslizamientos de tierra, aludes de lodo y desestabilización de los suelos, en una región ya debilitada por la presencia de fallas sísmicas, añadió el ministro de medio ambiente, Valéry Fils-Aimé, citado por ese medio-
El país -recordó el titular- emitió su último permiso de explotación minera en dicha zona, precisamente, tras el terremoto de 2010, y, desde entonces, las actividades extractivas allí fueron consideradas ilegales y peligrosas.
Las declaraciones del ministro durante una inspección en Laboule, acompañado por funcionarios de la Agencia de Áreas Protegidas, la Oficina de Evaluación Ambiental y de la Policía, siguieron a la renovación de la prohibición de extracción de arena en la referida zona.
El titular insistió en que esta decisión es necesaria para proteger a la población, a los trabajadores, a la infraestructura pública y al medio ambiente de la explotación de canteras ilegales.
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