Esta nación europea ocupa el segundo lugar de esa cadena a nivel regional, detrás de Suiza, con un volumen de negocios de casi 40 mil millones de euros, equivalente al 30,0 por ciento del total, señala un estudio de la oficina en Italia de la agrupación ecologista Greenpeace.
De acuerdo con datos de ese informe, divulgados en el sitio digital del diario Avvenire, este país ocupa el primer lugar, si solo se considera el flujo de oro procedente de países no pertenecientes a la Unión Europea.
Una investigación de Greenpeace Italia con el tema “La fiebre del oro ilegal”, refiere deficiencias en los controles, que permiten que cantidades importantes de ese mineral, extraídas ilegalmente, sean “limpiadas e introducidas en los canales de comercio internacional como si fueran de origen legítimo”.
La UE estableció en 2021, regulaciones que obligan a que las empresas que importan oro, estaño, tantalio y tungsteno verifiquen que estas materias primas no proceden de zonas de conflicto o alto riesgo, y los países de la comunidad regional deben garantizar su cumplimiento, una tarea que en Italia recae en el Ministerio de Empresa.
Sin embargo, según datos recopilados por Greenpeace, en los cinco años posteriores a la entrada en vigor de dicha legislación, ese ministerio italiano “no llevó a cabo ningún control, ni inspecciones, ni verificaciones, ni sanciones”.
Como resultado de esa investigación, se precisó que en los últimos tres años las importaciones italianas aumentaron un 26,0 por ciento, y siete de cada diez lingotes de oro llegaron desde países no europeos, donde la trazabilidad es difícil de establecer.
Los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Suiza se están convirtiendo en lugares ideal para el blanqueo de oro, al facilitar la entrada al mercado global de ese mineral extraído ilegalmente, o en zonas de conflicto.
Una parte significativa del oro de África y Sudamérica, a menudo procedente de contextos inestables o ilegales, se exporta a los EAU, donde se refunde, con lo que se pierde todo rastro y se hace prácticamente imposible identificar su origen.
Posteriormente, se procesa en refinerías suizas, instalaciones industriales para purificar el oro en bruto, desde las cuales llega posteriormente a Italia, lo que implica cierta responsabilidad en la deforestación, contaminación ambiental y las violaciones de los derechos humanos, agrega la fuente.
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