El ministro etíope de Asuntos Exteriores y presidente designado de la 32 Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP32), Gedion Timothewos, hizo el llamamiento al intervenir en el Diálogo Mundial sobre Electrificación.

Timothewos apoyó una propuesta clave a consideración en la cita que consiste en elevar la electrificación al 35 por ciento del consumo final de energía mundial para 2035.
Al respecto, el jefe de la diplomacia etíope afirmó que podría ayudar a traducir los compromisos climáticos en inversiones concretas en generación de energía, redes de transmisión y acceso a sistemas de cocción limpios.

Subrayó que la financiación sigue siendo la principal limitación para muchas economías en desarrollo. Incluso cuando los proyectos de energías renovables son viables, los altos costos de endeudamiento a menudo retrasan o impiden su implementación, advirtió.
Esto, señaló, refleja los riesgos percibidos relacionados con la volatilidad cambiaria, las condiciones políticas y la incertidumbre regulatoria.
Solicitó instrumentos internacionales más sólidos para la mitigación de riesgos, incluyendo garantías, mecanismos de seguros y un mayor acceso a la financiación en moneda local.
También hizo hincapié en que la electrificación debe entenderse como algo más que una herramienta de descarbonización.
Ampliar el acceso a una electricidad fiable es fundamental para el desarrollo económico, la seguridad energética y el crecimiento industrial, especialmente en países donde persisten importantes brechas en el acceso a la energía, concluyó.
La reunión, convocada por la Agencia Internacional de Energía y la Presidencia de la COP31 de Türkiye y Australia, congregó a ministros, organizaciones internacionales y expertos en energía centrados en la implementación de los objetivos climáticos mundiales.
Los debates abordaron cómo ampliar los sistemas de electricidad limpia, cumpliendo al mismo tiempo los compromisos climáticos existentes.
El diálogo forma parte del proceso preparatorio para la COP31, donde se espera que los gobiernos se centren cada vez más en la implementación de los compromisos. Sirvió como plataforma informal para definir las prioridades de cara a la próxima ronda de negociaciones climáticas de la ONU.
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