Durante un encuentro con una delegación de la Liga Greco-Católica, el mandatario declaró que el Líbano acoge cualquier ayuda orientada a detener la guerra, pero subrayó la necesidad de distinguir entre asistencia e intervención en los asuntos nacionales.
“Somos una nación soberana y nadie negocia en nuestro nombre”, afirmó Aoun, según un comunicado difundido por la Presidencia libanesa.
El mandatario destacó además que corresponde al Estado proteger a todos los ciudadanos, independientemente de sus afiliaciones religiosas, y reiteró que no existe alternativa a un Estado fuerte y unificado que represente a todos los libaneses.
Aoun señaló que la competencia política es legítima, pero consideró que no debe convertirse en un obstáculo para el fortalecimiento de las instituciones y el avance del país.
Las declaraciones se producen en medio de una intensa actividad diplomática relacionada con la guerra israelí contra el Líbano, en curso desde el pasado 2 de marzo.
Horas antes, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, informó sobre “avances significativos” en la primera ronda de negociaciones celebrada en Suiza entre Teherán y Washington para abordar el conflicto.
En ese contexto, el sur del Líbano vive desde la madrugada del domingo una situación de relativa calma tras varios meses de escalada militar.
El pasado 14 de junio, Irán y Estados Unidos anunciaron un acuerdo de 14 puntos, mediado por Pakistán, orientado a detener la guerra y resolver las diferencias mediante el diálogo y la negociación.
Según datos del Ministerio de Salud libanés, la ofensiva israelí iniciada el 2 de marzo de 2026 ha causado cuatro mil 57 muertos y 12 mil 121 heridos, además del desplazamiento de más de un millón de personas.
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