La medida se produce un día después de que Bolsonaro declarara ante la Policía Civil del Distrito Federal y confirmara ser propietario de una pistola Glock 9 mm encontrada en un vehículo conducido por un integrante de su equipo de seguridad durante un control policial en esta capital.
En el testimonio, el exjefe de Estado, actualmente bajo régimen de prisión domiciliaria, afirmó que convive con su esposa Michelle Bolsonaro, su hijastra y su hija, y que necesitaba estar armado.
“Tenía tres mujeres en casa y no podía estar desarmado”, declaró el exmandatario ante el delegado, según citó la Agencia Brasil.
A partir de estas declaraciones, Moraes señaló que el exgobernante podría haber incurrido en una falta grave durante el cumplimiento de la prisión domiciliaria, ya aque la Ley de Ejecución Penal califica de ese modo la posesión indebida de un instrumento capaz de afectar la integridad física de terceros.
El caso ahora queda en manos de la PGR, dirigida por Paulo Gonet, que deberá evaluar si los hechos pueden impactar el régimen de prisión domiciliaria del expresidente, cuyo plazo de 90 días concluye este jueves.
Bolsonaro, quien cumple una condena de 27 años y tres meses de cárcel por su participación en la trama golpista posterior a las elecciones de 2022, pasó al encierro domiciliario en marzo pasado por motivos de salud.
Según CNN Brasil, Moraes advirtió que el régimen de ejecución de sentencias podría modificarse, incluyendo el regreso a una prisión de máxima seguridad, si se incumplen las medidas cautelares.
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