Según el texto, la migración hacia un régimen cambiario flexible no es buena ni mala en sí misma. Depende del momento y de las condiciones”, pero advierte que actualmente el país enfrenta “reservas debilitadas”, una “escasez estructural” de divisas e “ingresos rezagados”.
Añade que estos factores podrían agravar el impacto de la medida.
La dependencia subordinada al declarado opositor al Gobierno, el vicemandatario y titular de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP), Édman Lara, sostiene que, “sin disciplina fiscal, sin más dólares genuinos y sin confianza, el tipo de cambio flexible deja de ser estabilizador y se vuelve un acelerador de inflación e incertidumbre”.
“Cuando el dólar sube todo lo que importamos, suben los medicamentos, sube el repuesto del minibús, sube la harina, sube el fertilizante”, describe el documento y añade que las empresas deberán trasladar esos mayores costos a los consumidores o reducir sus operaciones.
Desde el punto de vista jurídico, la Vicepresidencia señala que la Resolución Ministerial 245 invade competencias exclusivas del Banco Central de Bolivia (BCB).
“La Ley 1670 del Banco Central de Bolivia es clara: la atribución de establecer y administrar el régimen cambiario corresponde exclusivamente al BCB”, precisa el escrito.
Agrega que “la Resolución Ministerial 245 del Ministerio de Economía avanza sobre una competencia que la ley reserva al Ente Emisor” y agregó que “usted, ministro (José Gabriel Espinoza), ha usurpado competencias”.
En referencia a otras experiencias internacionales, subraya el texto que “ningún régimen cambiario resuelve por sí solo el déficit fiscal, la caída de exportaciones o la falta de dólares. Si esos nudos no se atacan, la flexibilidad se convierte solo en devaluación con costo social”.
La Vicepresidencia instó a Espinoza a permitir que “sea el BCB, en el marco de la Ley 1670, quien defina técnicamente el esquema cambiario, con informes públicos y plazos claros”.
Propuso, además, reducir el déficit fiscal, incentivar las exportaciones no tradicionales, sustituir importaciones estratégicas y aplicar mecanismos que eviten que “el ajuste cambiario se coma el salario, sobre todo en alimentos y medicamentos”.
Demandó, asimismo, mayor transparencia del Ejecutivo y que se explique a la ciudadanía “escenarios, riesgos y compensaciones. La confianza se construye hablando claro”.
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