Asimismo, denunció que soldados israelíes emplearon granadas aturdidoras cerca de civiles en las localidades de Burj Qalawiya y Barashit, acciones que calificó de flagrante incumplimiento de los compromisos asumidos en el alto el fuego.
Hezbolá afirmó que sigue de cerca las acciones israelíes y reiteró que se reserva el derecho de defender al Líbano y a su población.
Las declaraciones se produjeron después de que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el ministro de Defensa, Israel Katz, informaran que el ejército destruyó un túnel de unos 200 metros de longitud y más de 25 metros de profundidad en el sur del Líbano.
Según las autoridades israelíes, la infraestructura contenía cientos de armas y varias plataformas de lanzamiento presuntamente destinadas a ataques contra Tel Aviv.
Por su parte, la Agencia Nacional de Noticias del Líbano confirmó que una fuerte explosión sacudió la localidad de Majdal Zoun tras la detonación del túnel de Wadi Hassan, cuyo estruendo se escuchó en aldeas cercanas.
La agencia añadió que aviones de combate israelíes bombardearon una vivienda en la ciudad de Nabatieh y realizaron otro ataque contra las afueras de Mayfadoun, en el mismo distrito.
Los nuevos incidentes se producen pocos días después de la firma, bajo mediación de Estados Unidos, de un acuerdo marco entre Beirut y Tel Aviv que prevé una retirada gradual de las fuerzas israelíes del territorio libanés, comenzando por dos zonas piloto.
El acuerdo establece que el ejército libanés asumirá la responsabilidad de la seguridad en las áreas evacuadas y contempla el desarme de los grupos armados no estatales, entre ellos Hezbolá.
El secretario general del movimiento, Naim Qassem, rechazó el pacto al considerarlo una «rendición a Israel» y aseguró que la resistencia armada continuará.
De acuerdo con el Ministerio de Salud libanés, la ofensiva israelí iniciada el 2 de marzo de 2026 ha dejado hasta la fecha cuatro mil 247 muertos y 12 mil 195 heridos, además del desplazamiento de más de un millón de personas.
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