Tales afectaciones conciernen, sobre todo, a las regiones de Norte y Aisne, que vieron como la naturaleza cambió, al pasar de temperaturas superiores a los 35 grados centígrados y abundante Sol, se produjo un cambio climático drástico.
Lluvias torrenciales y vientos con rachas de más de 100 kilómetros por hora castigaron a Norte y Aisne, donde continúan los trabajos de restablecimiento con una prioridad absoluta: intervenir con total seguridad, indicó la empresa Enedis.
Desde el jueves pasado se activó la Fuerza de Intervención Rápida de Electricidad, ante el elevado riesgo de incidentes provocado por las temperaturas extremas y ahora se atienden los efectos de las tormentas, explicó Enedis en un comunicado.
Por su parte, el director general de la Seguridad Civil, Julien Marion, estimó que aunque las temperaturas descendieron, la vigilancia debe mantenerse en el nivel más alto.
Después de 11 días de ola de calor, las autoridades sanitarias se mantienen en estado de alerta debido al efecto retardado de las altas temperaturas sobre el organismo.
Martion indicó que era necesario esperar en vigilancia entre cinco y 10 días. Estos efectos no afectan únicamente a las personas muy mayores ni a los organismos más frágiles, advirtió.
Sin ofrecer una cifra precisa sobre posibles fallecimientos causados por la canícula, la entidad de salud francesa afirmó ayer que entre el 24 y el 26 de junio se registraron cifras superiores a la media diaria de mil decesos.
mem/to













