La cartera indicó que esta restricción se implementa en un contexto de gran riesgo para la salud, por lo que el gobierno decidió adoptar medidas para evitar la transmisión del virus a provincias próximas a los focos actuales de la epidemia y con amplia densidad de población.
Las reuniones, marchas y manifestaciones públicas quedaron prohibidas en Kinshasa, Tshopo, Haut-Uele y Bas-Uele; así como cualquier otra concentración que pueda reunir a un gran número de personas, con el objetivo de limitar el contacto físico entre los ciudadanos, refirió el Ministerio.
Sin embargo, para la coalición opositora a los cambios en la Constitución, C64, la medida está políticamente motivada y resulta inconstitucional, pues viola las libertades de reunión y manifestación.
C64 anunció que realizaría una marcha el próximo 8 de julio para exigir la renuncia del presidente de RDC, Félix Tshisekedi, e incluso habían solicitado el permiso a las autoridades de Kinshasa.
El príncipe Epenge, portavoz de la coalición Lamuka, afirmó que esta medida apunta específicamente a esa convocatoria, refirió Radio Okapi; mientras que Actualité.CD se hizo eco de las declaraciones del líder opositor Jean-Marc Kabund, que sostuvo que la movilización se realizará en la fecha prevista.
El periódico Congo Nouveau cuestionó si estamos ante una respuesta legítima a una epidemia mortal o un uso oportunista de la salud pública para neutralizar a la oposición; en tanto otros rotativos como Le Quotidien y Le Phare advierten sobre la violencia que puede desatarse el 8 de julio.
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