Los colaboradores cubanos del Centro de Diagnóstico Integral (CDI) Ludovico Silva, de la parroquia Santa Rosalía, en el Distrito Capital, vivieron horas de angustia con el doblete de sismos que, por primera vez, en su inmensa mayoría, experimentaron.
La enfermera intensivista del Hospital Infantil Norte, de Santiago de Cuba, en el extremo oriental de la isla, Yamila Coba Rondón, cubría su turno de trabajo la tarde del 24 de junio cuando fuertes movimientos telúricos estremecieron a Caracas y a otros seis estados del país.
“Nosotros estábamos prestando el servicio habitual y además asistimos a toda la población afectada (mujeres, niños y hombres), que acudieron en masa ese día al CDI”, declaró a Prensa Latina.
Destacó que el personal médico que no estaba en servicio se incorporó de inmediato y “entre todos sacamos el trabajo” con la clasificación a cuanto paciente hizo falta en colaboración con el personal venezolano del centro.
“Cubanos y venezolanos trabajamos juntos toda la madrugada y hasta este momento lo seguimos haciendo”, como pudo constatar Prensa Latina con la llegada de un joven mordido por un perro cuando lo rescataba debajo de los escombros en La Guaira.
Señaló que en ese CDI las afectaciones más comunes presentadas en esas primeras horas de angustia fueron pacientes en convulsión, politraumatizados, hipertensión, crisis de asma y ataques de pánico.
La santiaguera, con más de 30 años de servicio, resaltó que también llegaron niños que debían ser atendidos en el pediátrico aledaño, pero por falta de fluido eléctrico tuvieron que asumirlos y darles la atención requerida.
“A todos los menores desde edad pediátrica los atendimos y a los otros que llegaron al Centro de Diagnóstico”, aseveró.
Al comentar sobre la reacción del personal cubano tras los terremotos de 7,2 y 7,5 de magnitud del pasado miércoles en la tarde, Coba Rondón aseguró que “acudió como sabemos”.
“Los colaboradores que estaban en casa, salieron a un lugar seguro, y de inmediato se trasladaron al CDI que cuenta con una edificación bastante nueva”, apuntó.
La enfermera comentó que desde 1967 en que ocurrió un terremoto de 6,5 de magnitud, la Misión Médica cubana “nunca había tenido una situación como esta que se está viviendo ahora”, pero estamos preparados para enfrentarlo y “adonde nos llamen allí estaremos”.
En mensaje a su familia, a amigos, compañeros de labor y al pueblo de Cuba, que permanecen en expectativas ante la tragedia que vive Venezuela, la profesional de blanco dio tranquilidad al expresar que “vinimos a prestar servicio, para eso, mucho más y lo que haga falta porque estamos bien adiestrados”.
Yamila reconoció en los venezolanos a “hermanos para nosotros y más en este momento”.

Leonardo Iguarán, paciente adulto mayor ingresado en el CDI e identificado como “escolta de la ministra para Pueblos Indígenas” reconoció que el personal sanitario cubano socorrió de manera inmediata a sus connacionales “nada más que llegaron” al centro de salud.
El trabajo de los galenos, valoró, “ha sido excelente, como siempre, son muy comunicativos con el paciente, lo cuidan bastante y están detrás de ellos”.
Rememoró sus años de servicio como funcionario en el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas y el maltrato que recibían los heridos cuando eran llevados a los hospitales, “los trataban mal y no dejaban que pasara ni el familiar, al que le decían este se defiende solo”.
En cambio, afirmó, lo he visto en carne propia y ahora que estoy hospitalizado más, por eso voto “al ciento por ciento por ellos, por los cubanos y todo su personal de enfermería”.
“Te tratan bien, te cuidan, se esmeran, te van a buscar, te llevan y miman demasiado”, enfatizó.
Contó que su hijo quiso llevarlo a una clínica privada y él quiso quedarse en el CDI con los amigos cubanos, por eso “mi gratitud infinita”, expresó.
Este humilde venezolano envió un mensaje no solo a quienes lo están atendiendo, sino a los cientos que trabajan hoy en toda Venezuela y en especial a los que están en La Guaira: “Oye, los felicitó, le están echando un cerro e’ bola (persona sumamente trabajadora, valiente, esforzada) como decimos nosotros”.
“Esa gente yo sé que le echan, le ponen pie y de todo, y les pediría siguieran así, como lo vienen haciendo”, ponderó.
“¡Viva Cuba y Venezuela y vamos pá lante!”, enfatizó este hombre de ascendencia indígena que reconoce en la mujeres y hombres de batas blancas cubanos un ejemplo a seguir.
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