De acuerdo con la entidad, este incremento se explica porque hubo mayor cantidad de personas en edad laboral, que la cifra de plazas generadas por la economía.
En cuanto a las diferencias por sexo, este flagelo afecta con mayor fuerza a las mujeres, quienes tienen una tasa de 10,5 por ciento, mientras entre los hombres es de 8,6.
Respecto al sector económico, la mayor parte de la población ocupada se registró en la industria manufacturera, actividades de salud y servicios profesionales.
Por categoría ocupacional la mayor cantidad de puestos estuvo entre los trabajadores por cuenta propia y personas asalariadas informales.
Según el tramo etario, el segmento de 55 a 64 años mostró los mayores indicadores de empleo, particularmente entre los hombres, seguido por el de 35 a 44, donde predominan las mujeres.
Un elemento preocupante en Chile es el continuo repunte de la informalidad laboral, con personas que trabajan en jornadas irregulares con salarios reducidos y no disfrutan de ninguno de los beneficios legales, como vacaciones, seguridad social o jubilación.
En el trimestre analizado por el INE este sector se ubicó en 27 por ciento, lo cual significa que poco más de la cuarta parte de los trabajadores en el país labora en condiciones precarias.
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