A través de un comunicado negó las alegaciones del partido Unión para la Democracia y el Progreso Social, del presidente Félix Tshisekedi, que incluso mencionó se preparaban ataques contra embajadas en Kinshasa.
La coalición C64 enfatizó en la falsedad de estas acusaciones y dijo que se trataba de una estrategia para fabricar un peligro y justificar la represión contra los movilizados.
El 8 de julio se prevé una marcha para exigir la dimisión del presidente Tshisekedi, así como para rechazar las propuestas de cambios a la Carta Magna.
La coalición C64 consideró que se ha lanzado una campaña de odio liderada por el partido gobernante, que promueve la violencia y la eliminación física de opositores, la represión de las manifestaciones de oposición, la intimidación y otros actos, con el fin de impedir “el desafío democrático a la propuesta de reforma del orden constitucional”.
La iniciativa genera una fuerte polarización política, huelgas generales y protestas impulsadas por la coalición opositora C64 y la Iglesia Católica, quienes temen que el cambio permita un tercer mandato presidencial
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