Denominada Operación Exchange, la iniciativa se desarrolla en varias ciudades del estado de São Paulo y tiene como objetivo desarticular una estructura utilizada presuntamente para ocultar y movilizar recursos procedentes del narcotráfico internacional y de otras actividades ilícitas.
Según las investigaciones, la red empleaba un sofisticado sistema para transferir recursos mediante criptoactivos, operaciones bancarias de alto valor, transporte de dinero en efectivo y transacciones entre personas físicas y jurídicas, mecanismos que dificultaban el rastreo del origen ilícito de los fondos.
El análisis preliminar de las autoridades permitió identificar movimientos superiores a los 10 mil millones de reales (dos mil millones de dólares).
Agencia Brasil informó que dicha operación incluyó el cumplimiento de órdenes de prisión y allanamiento contra varios sospechosos.
Entre los objetivos figuran personas y empresas sancionadas esta semana por el Gobierno de Estados Unidos por presuntos vínculos con el PCC y su participación en esquemas de lavado de activos relacionados con el tráfico internacional de drogas.
A juicio de la PF, la investigación estaba en marcha antes de las sanciones estadounidenses, aunque la decisión de Washington reforzó el intercambio de información entre ambos países sobre las actividades financieras del grupo criminal.
Las pesquisas apuntan a que la organización facilitaba la circulación de recursos destinados a sostener las operaciones del PCC dentro y fuera de Brasil.
Para autoridades brasileñas, atacar las estructuras financieras constituye una de las herramientas más eficaces con el fin de debilitar a las organizaciones criminales, pues limita su capacidad de adquirir armas, financiar el tráfico de drogas, corromper funcionarios e invertir en negocios destinados a ocultar ganancias ilegales.
Surgido en la década de 1990 en el sistema penitenciario paulista, el PCC es considerado por las fuerzas de seguridad como una de las mayores organizaciones criminales de América Latina, con presencia en varios estados brasileños y conexiones con redes internacionales de narcotráfico.
La ofensiva de este viernes se inscribe en la estrategia de perseguir a los responsables directos de los delitos y a las redes empresariales y financieras que permiten a las facciones mantener su capacidad operativa y expandir las actividades ilícitas, recalcó la referida fuente.
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