Ambos conjuntos llegan abrazados al primer lugar, Chicago con balance de 46-42 y Cleveland con 47-43, separados apenas por el fino hilo del porcentaje, como si la temporada respirara entre dos latidos.
La víspera, los Medias Blancas inclinaron la balanza 3-1 para cortar una racha adversa de dos derrotas en la serie, apoyados en el madero oportuno y un bullpen que cerró puertas con llave.
El novato Colson Montgomery escribió el momento cumbre con un jonrón de 402 pies al jardín central en la octava entrada frente a Tim Herrin, batazo que rompió el empate y coronó una noche de dos impulsadas en su debut en Grandes Ligas.
Chicago había golpeado primero en el inning inicial con doblete del propio Montgomery que remolcó al cubano Miguel Vargas, única fisura que permitió en cinco capítulos el novato Parker Messick, convocado al Juego de Estrellas.
Vargas volvió a hacerse sentir en la novena con elevado de sacrificio ante Matt Festa para asegurar la tercera anotación, mientras el relevo tejía una victoria paciente y calculada.
Brandon Eisert se acreditó el triunfo con dos entradas sin daño y Grant Taylor firmó el salvamento, redimiéndose tras permitir el jonrón decisivo del venezolano Brayan Rocchio en la jornada previa.
El choque de hoy propone un contraste desde la lomita, con el zurdo Chris Murphy (2-0, 3.79) por Chicago ante el derecho Tanner Bibee (2-9, 3.69) por Cleveland, en un duelo donde las estadísticas dialogan pero el terreno dicta sentencia.
En un calendario que avanza como río crecido, el enfrentamiento adquiere tono de bisagra temprana, con dos aspirantes que juegan no solo por la cima, sino por la narrativa de una división que no concede respiro.
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