La pequeña nave aérea ultraligera, que cubría la ruta entre Italia y España, fue escoltada hasta el aeropuerto de Montpellier, primero por el caza y luego por un helicóptero Eurocopter AS555 Fennec de la Fuerza Aérea y del Espacio francesa.
Tras el incidente, la tripulación fue detenida, indicó la versión digital del diario Le Monde.
La publicación señaló que en principio se trataba de un vuelo turístico, pero la tripulación no siguió las instrucciones del control aéreo.
El incidente es similar a otro registrado el 30 de mayo pasado, cuando otro avión ultraligero del tipo VL3 despegó de Venencia con rumbo a Alicante.
Para esta ocasión, el pequeño aparato aéreo tuvo un comportamiento considerado anormal por las autoridades mientras sobrevolaba los alrededores de Niza.
“A pesar de comunicar un problema técnico, el piloto rechazó las instrucciones que le transmitían los controladores aéreos”, explicó en su cuenta de X la comandancia de la defensa y operaciones aéreas, citada por el diario local Nice-Matin.
Tras esa actitud, las autoridades sospecharon que la tripulación pudiera tener otras intenciones y la Alta Autoridad de Defensa Aérea activó los medios de la Postura Permanente de Seguridad Aérea prevista para estos casos, agregó Le Monde.
Un caza Rafale despegó rápidamente de la base aérea de Orange con el objetivo de interceptar la aeronave, identificar una posible amenaza y comprender su comportamiento.
Tras establecer contacto con el avión, los militares concluyeron que no representaba un peligro inmediato, acotó el rotativo.
Posteriormente, la Policía y la Gendarmería ordenaron el aterrizaje forzoso del aparato, que fue desviado al aeropuerto de Montpellier.
El rotativo recuerda, por cierto, que operar un caza Rafale tiene un elevado costo: entre 14 mil y 16 mil euros por cada hora de vuelo.
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