Así lo afirmó el viceministro de Salud Tran Van Thuan al participar en un taller sobre el proyecto legal que modifica y complementa algunos artículos de la Ley de Prevención y Control de los Daños del Tabaco, vigente hace 13 años y que según especialistas presenta numerosas lagunas.
El tabaco sigue siendo una de las principales causas de enfermedades cardiovasculares y respiratorias crónicas, cáncer y muerte prematura, subrayó Van Thuan y precisó que cada año en el país mueren más de 100 mil personas a causa de padecimientos relacionados con el tabaco, incluyendo a muchos no fumadores.
Esto, dijo, no solo representa una pérdida de salud, sino también supone una carga importante para las familias, el sistema sanitario, la productividad laboral y el desarrollo sostenible del país.
Van Thuan recordó que la Resolución número 72 del Buró Político del Partido Comunista de Vietnam “define claramente la necesidad de un cambio radical, pasando de una mentalidad centrada en el diagnóstico y el tratamiento a una prevención proactiva de enfermedades”.
Además, indica controlar eficazmente los factores de riesgo y reducir el consumo de productos perjudiciales para la salud, incluido el tabaco.
Esta es una orientación fundamental para integrar la prevención y la lucha contra los efectos nocivos del tabaco en la estrategia general de protección, atención y mejora de la salud de la población, enfatizó el viceministro citado por el periódico Salud y Vida.
El alto funcionario de la cartera sanitaria aludió también a la reciente emisión de la Resolución Gubernamental No. 160/NQ-CP, que aprobó por dos políticas principales del proyecto que modifica y complementa varios artículos de la Ley de Prevención y Control de los Daños del Tabaco.
Este dictamen prohíbe la producción, venta, almacenamiento, tránsito, transporte, publicidad, promoción, patrocinio, posesión y uso de cigarrillos electrónicos, productos de tabaco calentado y otros productos de tabaco nuevos, así como la exhibición de productos de tabaco en cualquier formato en establecimientos mayoristas y minoristas.
“No podemos esperar a que se produzcan consecuencias para la salud antes de intervenir. Necesitamos identificar los riesgos con antelación, controlarlos desde el principio y evitar que los nuevos productos de tabaco, los métodos de marketing o los modelos de negocio creen lagunas legales, especialmente para atraer a los jóvenes a la nicotina y generar dependencia”, subrayó.
Refiriéndose al proyecto de ley en discusión enfatizó que la normativa debe ser clara y estricta, evitando interpretaciones divergentes respecto a la identificación del producto, el ámbito de aplicación y las responsabilidades organizativas.
En todas las decisiones políticas, la protección de la salud de la población, especialmente de los niños y adolescentes, debe ser la máxima prioridad, reafirmó.
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