Las manifestaciones, también ante el deterioro de las condiciones socioeconómicas que denuncian distintos grupos de ciudadanos y consistentes en golpear ollas, cacerolas y otros utensilios desde viviendas y balcones, se registraron en comunidades como Sabana Perdida, Villa Mella, Juan Pablo Duarte, Los Cacicazgos, Bella Vista, Naco, Arroyo Hondo, Las Palmas de Herrera y otros sectores de la capital y su periferia.
Además coincidieron con una movilización realizada en el Paseo Churchill, en el Distrito Nacional.
Entre las principales demandas de los manifestantes figuran el rechazo al paquete fiscal contenido en la Ley de Medidas Pro-Crecimiento Económico, Simplificación Fiscal y Mitigación de la Crisis, conocida como «Plan Anticrisis»; y las disposiciones del nuevo Código Penal relativas a difamación e injuria, calificadas por sus críticos como una «ley mordaza».
También sobresalen cuestionamientos a la reforma policial y reclamos por el alto costo de la vida, la inseguridad ciudadana y los prolongados apagones.
Dirigentes del opositor Partido de la Liberación Dominicana (PLD) atribuyeron las protestas al creciente malestar social.
La vicepresidenta de esa organización, Zoraima Cuello, afirmó que la muerte del joven Darlin Mercado Reyes, de 19 años, a manos de un agente policial, fue el detonante de las recientes manifestaciones, aunque sostuvo que el descontento se venía acumulando por problemas económicos y sociales.
En la misma línea, la exvicepresidenta Margarita Cedeño consideró que las preocupaciones de la población deben ser atendidas por las autoridades y pidió que cualquier reforma que afecte el bolsillo de los ciudadanos esté precedida por medidas de austeridad, eficiencia y transparencia en la gestión pública.
Los cacerolazos reaparecen seis años después de las protestas de 2020, cuando este tipo de manifestación ganó fuerza durante la crisis provocada por la suspensión de las elecciones municipales y las restricciones impuestas por la pandemia de la Covid-19.
En esa ocasión fueron utilizados principalmente contra el entonces gobierno del PLD, mientras que ahora se dirigen contra decisiones de la actual administración de Luis Abinader.
El uso de cacerolas como forma de protesta tiene antecedentes internacionales que se remontan al siglo XIX y ha sido empleado en diversos países como una modalidad de manifestación pacífica para expresar descontento social y político.
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