Guerra explicó que en esta fase final del entrenamiento el equipo nacional concentra sus esfuerzos en aspectos tácticos, como la reacción de las bolas, luego de meses de trabajo enfocado en mejorar las condiciones técnicas de cada atleta.
La dominicana, con cuatro preseas en Juegos Centroamericanos y del Caribe, consideró que competir como anfitriona representa una motivación adicional, aunque también genera cierta presión por el deseo de brindar un buen desempeño ante el público local.
“Ser sede de los Juegos añade una pequeña presión al atleta porque uno quiere dar lo mejor”, manifestó.
Sostuvo que el boliche es una disciplina impredecible por la dinámica propia de la competencia, donde no siempre triunfa quien presenta el mejor nivel durante el torneo.
La atleta acumula una destacada trayectoria internacional, con medallas también en Juegos Panamericanos y Copas Mundiales.
En Mayagüez 2010 conquistó la medalla de oro en dobles femeninos junto a Paula Vilas. También obtuvo plata en triples femeninos en Cartagena 2006 y dos bronces en Veracruz 2014, en las modalidades máster y sencillos.
Además, ganó la Copa Mundial QubicaAMF de 2010 en Toulon, Francia; repitió el oro en 2011 en Johannesburgo, Sudáfrica; logró plata en 2012 en Breslavia, Polonia, y en 2019 en Palembang, Indonesia, además de bronce en 2013 en Krasnoyarsk, Rusia.
Su historial incluye una presea de plata en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015, bronce en los Panamericanos de Lima 2019 en dobles junto a Astrid Valiente y bronce en Lima 2007.
Con esa experiencia, Guerra aspira a que el boliche dominicano tenga una actuación destacada en Santo Domingo 2026 y a mantener al país entre los protagonistas de esta disciplina en la región.
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