Por Fausto Triana
Hay muchas ventanas abiertas con tintes de corrupción o tratos preferenciales, y aunque muchos quisiéramos seguir en el idilio con Leo Messi y su extraordinaria actuación, no tan detrás del telón aparecen historias inquietantes.
La más reciente, nada menos que cinco árbitros argentinos designados para el gran duelo que deben disputar este jueves Francia y Marruecos en cuartos de final del torneo de Estados Unidos, México y Canadá.
Una ocurrencia de la FIFA que ya perturba a los franceses y tampoco contenta a los marroquíes. Alguien dirá que no fue muy sabía la idea de que el galo François Letexier fuese el colegiado principal del choque Argentina-Egipto.
Así que, según numerosos expertos, Letexier benefició abiertamente a la Albiceleste, los rioplatenses deberían devolverle el favor caso de necesitarlo Francia.
La ironía mordaz se inscribe en un torneo que sube de temperatura en la misma medida en que se acerca su final. La roja no pitada a Messi por una plancha a un jugador argelino, dio el pistoletazo de arranca a lo que algunos llaman las tropelías de la FIFA.
Luego, la roja perdonada al estadounidense Balogun para que pudiera jugar en octavos contra Bélgica, gracias a la mediación de Donald Trump, a “su amigo íntimo” Infantino, con una llamada telefónica, exacerbó el escándalo del Mundial.
Cabo Verde cree que fue “robado” en el partido ante Argentina que perdió in extremis 2-3; lo mismo Egipto frente a los de Messi; República Democrática del Congo con Inglaterra; y Senegal, “ultrajado” frente a Bélgica.
Ojalá nada de esto ocurre en el Francia-Marruecos y que terminemos viendo uno de los partidos más interesantes de la lid hasta el momento.
Un encuentro que pondrá a prueba la capacidad ofensiva de Mbappé, Dembelé, Olise, Barcolá o Doué, frente a un excelente portero como Yasinne Bouno, y jugadores del nivel de Hakimi, Brahim Díaz, el Aynaoui o el goleador Ounahi.
Luego estarán de viernes a domingo otros tres duelos de alto voltaje, España-Bélgica, Inglaterra-Noruega y Argentina-Suiza, con la esperanza de que el arbitraje no sea decisivo.
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