«Occidente suministra a Kiev cada vez más medios tecnológicos para asesinatos a distancia en forma de drones de asalto de diversos tipos y modificaciones», afirmó este sábado el diplomático en una videoconferencia sobre los crímenes de guerra ucranianos contra los civiles de la región de Jersón.
Las Fuerzas Armadas de Ucrania utilizan estos drones a escala cada vez mayor, prosiguió, para las nuevas tácticas de asesinato y la creación de condiciones insoportables para los civiles.
Además, el país usa los drones para incendiar cultivos y hierbas de estepa en la región de Jersón, aprovechando las altas temperaturas veraniegas, dijo Miróshnik.
Los drones y la artillería ucraniana lanzan ataques con proyectiles incendiarios, eligiendo periodos calurosos del verano para que el fuego afecte cientos de hectáreas de cultivos, elimine siembras y máquinas que trabajan en el campo y puede pasar a las residencias cercanas a los campos, subrayó.
El comisionado calificó estas tácticas de «un método bandidesco para causar daño significativo a la ecología de la región, eliminar los alimentos y crear amenazas a las vidas de la población local».
Las regiones de Donetsk, Jersón, Lugansk y Zaporozhie se unieron a Rusia en septiembre de 2022, tras celebrar sendos referendos apoyados por la mayoría de sus habitantes.
Las fuerzas rusas continúan desde febrero de 2022 una operación militar especial para detener los bombardeos ucranianos contra los civiles de Donetsk y Lugansk, dos regiones que se habían independizado de Ucrania en 2014.
Según el liderazgo ruso, los objetivos de la campaña militar son parar «el genocidio de los pueblos de Donetsk y Lugansk que cometía el régimen ucraniano», atajar los riesgos de seguridad nacional que representa el avance de la Organización del Tratado del Atlántico Norte hacia las fronteras de Rusia, completar el desarme y la desnazificación de Ucrania, entre otros.
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