El 14 de julio 2016, a las 22:34, hora local, un camión de 12 toneladas de peso y conducido por el tunecino Mohamed Lahouaiej Bouhlel arremetió contra una multitud reunida en el malecón para celebrar la fiesta nacional del 14 de julio.
Cientos de personas disfrutaban en ese momento los fuegos artificiales, cuando el atacante se adentró en la muchedumbre para atropellar a personas durante dos kilómetros, recuerdan testigos de aquellos dolorosos acontecimientos.
La policía determinó que Lahouaiej Bouhlel actuó bajo la influencias de las ideas extremistas difundidas por el grupo radical Estado Islámico (EI), que algunos medios de difusión denuncian surgió con apoyo de órganos de inteligencia occidentales.
El ataque solo terminó cuando la policía abatió al agresor, quien, luego de largas pesquisas, se determinó no mantuvo contacto directo con EI para perpetrar el atentado, aún cuando ese grupo terrorista revindicó la supuesta autoría del ataque.
“Voy al Paseo de los Ingleses como si fuera a la tumba de mi madre”, cuenta Célia Viale, superviviente del atentado, citada por la agencia AFP.
Este domingo por la mañana Viale participó en los actos conmemorativos, que incluyeron una marcha solemne a lo largo del recorrido que siguió el camión en su atropello de la multitud.
Se espera que el presidente francés, Emmanuel Macron, asista a un acto solemne en Niza para recordar las víctimas del atentado, después de encabezar el desfile militar por el Día Nacional, en París, el 14 de julio.
Luego de la tragedia de hace 10 años, las autoridades francesas pusieron en práctica medidas profilácticas para evitar nuevos ataques terroristas, incluido un mayor control del transporte público, ente otras.
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