Las experiencias, desarrolladas en comunidades tradicionales de dicha región, combinan conocimientos ancestrales con prácticas sostenibles que permiten adaptar la producción agrícola y extractiva a las alteraciones provocadas por el aumento de las temperaturas y los cambios en el régimen de lluvias.
Por ejemplo, en la comunidad de Pirocaba, en el municipio paraense de Abaetetuba, las recolectoras de açaí identificaron modificaciones en el ciclo de maduración del fruto, una señal que atribuyen a las transformaciones del clima y que afecta tanto la calidad de la cosecha como los ingresos de las familias.
Ante este contexto, las organizaciones femeninas promueven, además, el intercambio de experiencias entre comunidades para desarrollar estrategias de preservación ambiental, fortalecer la economía local y garantizar el abastecimiento de alimentos, al tiempo que amplían la participación de las mujeres en la toma de decisiones sobre la gestión de los recursos naturales.
Las participantes consideran que el conocimiento tradicional acumulado durante generaciones constituye una herramienta esencial para identificar los efectos de la crisis climática y diseñar respuestas adaptadas a las condiciones de cada territorio amazónico.
Estas iniciativas, expuso agencia Brasil, cobran especial relevancia en momentos en los cuales la Amazonía enfrenta eventos climáticos cada vez más extremos, con impactos sobre los ecosistemas y los medios de vida de las poblaciones tradicionales, lo que refuerza la necesidad de fortalecer políticas de adaptación y conservación ambiental.
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