En declaraciones a Comunicación Presidencial, la funcionaria dijo que desde que se implementó la imposición de tobilleras, en 2013, más de 45 mil personas ingresaron en ese programa, utilizado en situaciones de alto riesgo.
Zabaleta aseguró que se “protegió la vida de más de 22 500 víctimas” desde ese año.
Destacó que el objetivo es prevenir la revictimización, controlar el cumplimiento de las medidas de no acercamiento y proteger vidas.
El monitoreo continuo empieza a partir de la voluntad de la victima de ingresar al programa y combina varias tecnologías. De esa manera, se asegura la localización de las personas y la distancia a la que se encuentran entre sí en tiempo real, explicó.
Detalló que la duración promedio de la medida es de 180 días, plazo que puede prorrogarse por orden judicial si el riesgo se mantiene.
La entrevistada añadió que, ante violaciones del perímetro o alertas de riesgo, se ejecutan varias acciones simultáneas para proteger la vida de la víctima y lograr que el ofensor desista.
Cada vez que hay un incumplimiento del ofensor se comunica a la Justicia, acotó.
“Es muy importante saber que se puede denunciar en forma anónima. Lo fundamental es la llamada al 911; para casos de violencia doméstica y de género la llamada es prioridad uno. De esa manera, se envía el recurso policial más cercano”, subrayó.
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