El fenómeno tiene el potencial necesario para provocar inundaciones y desprendimientos de tierra, entre otros daños, en una amplia zona que comprende desde Atacama a La Araucanía.
“Lloverá mucho y en todos lados”, dijo la meteoróloga Arlette Chacón, y agregó que el evento meteorológico tendrá categoría cinco, la más elevada y peligrosa de la escala.
De acuerdo con la experta, en la ciudad de Santiago de Chile las precipitaciones comenzarán desde el jueves 16 de julio por la noche y podrían permanecer de manera intermitente hasta el domingo.
Los ríos atmosféricos están definidos como zonas largas y estrechas en el cielo que transportan una gran cantidad de vapor de agua fuera de los trópicos.
Según su intensidad están clasificados en cinco categorías, donde el evento más débil recibe el número uno y el más peligroso es el cinco, como el que se espera aquí en los próximos días.
La Dirección Meteorológica de Chile advirtió que los efectos en tierra serán potencialmente considerables por las precipitaciones intensas con acumulados de hasta los 100 milímetros en los valles y mucho más en los sectores de la cordillera.
Además, la isoterma cero, es decir, el punto de congelación del agua, será muy alta y la lluvia caerá en zonas elevadas de la montaña donde usualmente hay nieve.
Esto puede generar crecidas repentinas, desbordes y aluviones con peligro para las comunas ubicadas al pie de la cordillera.
La saturación de los suelos provocará anegamientos y el derrame del caudal de esteros y canales en zonas urbanas y rurales.
Tampoco se descarta el riesgo de fuertes ráfagas de viento de hasta 100 kilómetros por hora asociadas al sistema frontal. En 2023 y 2024 fenómenos similares provocaron el aislamiento de numerosas comunas por cortes de carreteras y la crecida de varios ríos, sobre todo en el sur del territorio chileno.
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