Dicho mercado entró en 2026 en una fase de madurez acelerada, donde la inversión masiva convive con tensiones geopolíticas y vulnerabilidades estructurales en las cadenas de suministro.
Según la Agencia Internacional de la Energía (IEA), la inversión total en el sector energético alcanzará los 3,4 billones de dólares en 2026, de los cuales 2,2 billones se destinarán a tecnologías limpias, casi el doble que los 1,2 billones invertidos en combustibles fósiles.
Este desequilibrio histórico refleja una transformación imparable, pero también expone las fragilidades de un sistema cada vez más interdependiente.
La energía solar fotovoltaica se consolida como el motor indiscutible de la transición.
BloombergNEF (BNEF) proyecta que el sol se convertirá en la mayor fuente de electricidad del mundo para 2032, impulsado por un excedente de oferta masivo y la caída continuada de los precios.
En 2025, la generación solar creció 620 TWh, el mayor aumento interanual registrado, y se espera que supere a la nuclear y la eólica en 2026.
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