El reporte lo aporta el Consejo Mundial de Energía Eólica (GWEC) publicado en abril de 2026.
Con 1,023 gigavatios operativos, el viento se consolida como la segunda fuente de generación eléctrica mundial, solo por detrás de la solar fotovoltaica y por delante ya del carbón.
Hace una década nos preguntábamos si las renovables algún día serían competitivas; hoy son imbatibles en precio, celebra el director ejecutivo del GWEC, Ben Backwell.
El camino hasta aquí resultó vertiginoso. En 2015, la potencia eólica mundial apenas rozaba los 370 gigavatios.
La firma del Acuerdo de París ese mismo año, la drástica reducción de costes -un 70 por ciento en eólica terrestre y un 55 en marina desde 2010, según la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA)- y las políticas de descarbonización de China, Europa y Estados Unidos dispararon las instalaciones.
El punto de inflexión llegó en 2023, cuando la eólica marina empezó a ser más barata que el gas natural incluso sin subsidios, recuerda Francesco La Camera, director general de IRENA.
China lidera con abrumadora ventaja: suma 480 gigavatios, el 47 por ciento del total mundial. Su parque marino de Guangdong, con 25 gigavatios, es el mayor complejo eólico del planeta.
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