Según la comunicación, esas compras alcanzaron los 9,89 millones de toneladas, lo que representó un 18 por ciento más que en el mismo periodo del año anterior.
Por estimaciones de la organización ecologista Urgewald, Europa podría haber pagado hasta seis mil millones de euros (unos seis mil 871 millones de dólares] por estos suministros.
Los principales compradores, de acuerdo con los medios, fueron Francia (3,6 millones de toneladas), Bélgica (2,9 millones) y España (2,7 millones).
El aumento de las importaciones se produjo antes del endurecimiento del régimen de sanciones impuesto por Occidente.
En enero, el Consejo de la Unión Europea aprobó el reglamento para eliminar progresivamente las importaciones de GNL y gas por gasoducto procedentes de Rusia.
Por su parte, Rusia sostuvo que Occidente había cometido un grave error al renunciar a comprar hidrocarburos rusos, ya que ello conduciría a una nueva dependencia, caracterizada por precios más elevados.
Según Moscú, los países que dejaron de adquirir directamente petróleo y gas rusos seguirán comprándolos a través de intermediarios y a un coste superior.
La causa de la mayor demanda de GNL ruso fue la crisis en Oriente Medio. Los daños en la infraestructura energética y el control iraní sobre el estrecho de Ormuz provocaron una reducción de los suministros de gas catarí, lo que disparó los precios mundiales.
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