Según la fuente, en varias regiones del país se detectaron grandes cantidades de estos moluscos de más de 10 centímetros de longitud en calles, parques y jardines.
El biólogo Ilya Gomyranov señaló que hace 15 años esta especie era poco común en la región de Moscú, pero ahora está expandiendo activamente su área de distribución.
La infestación más extendida se observa en la región de Leningrado, donde las babosas están destruyendo los cultivos. Esta especie invasora también se ha detectado en las regiones de Tver, Pskov y Novgorod, Karelia y el sur del país.
La enorme fecundidad de las babosas españolas es uno de los principales problemas, recalcó Gomiranov. Cada individuo pone hasta 100 huevos por temporada, lo que facilita su rápida expansión a nuevos territorios. Las babosas se alimentan de plantas, causando daños a la agricultura y desplazando a las especies autóctonas.
Además de dañar las plantas, las babosas son peligrosas para los humanos y los animales. El contacto con ellas puede causar infecciones por Escherichia coli, estafilococos y listeria. En el caso de las mascotas, la ingestión de una babosa puede provocar la infección por parásitos que atacan el corazón y los pulmones, lo cual puede ser fatal.
Anteriormente, los científicos vincularon la aparición de babosas españolas en la región de Moscú con el aumento de las temperaturas.
Estos moluscos invasores se aclimataron con éxito a la capital en medio de olas de calor inusuales.
Posteriormente, investigadores de la Universidad Estatal de Belgorod descubrieron la propagación de caracoles del sur de Crimea hacia las regiones del norte de Rusia.
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