Esa iniciativa ejemplar, liderada por el Primer Ministro del país, Alix Didier Fils-Aimé, «merece ser reconocida como un acto diplomático de gran importancia», añadió el sociólogo Jacques Lauture, en un artículo publicado en el diario Le Nouvelliste.
Según el investigador haitiano, el envío de esa ayuda a Caracas tiene implicaciones «que van más allá de la mera asistencia humanitaria», ante la tragedia del pueblo venezolano por dos poderosos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5.
Lauture recordó que ello se enmarca «dentro de la diplomacia humanitaria, entendida como la asistencia a poblaciones en situación de vulnerabilidad para promover los valores de cooperación, protección de la dignidad humana y de los lazos entre los Estados».
El sociólogo remarcó que la ayuda haitiana respondió a uno de los desastres naturales más graves de la historia reciente, con saldo de unos cuatro mil muertos, 16 mil heridos y casi 18 mil personas sin hogar.
Medios de prensa y personalidades elogiaron la cooperación con Venezuela del empobrecido país caribeño, pese a la crisis general que sufre su población a causa de la virtual guerra interna desatada por pandillas criminales armadas.
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