Fue una postura anunciada 9 de julio, en conferencia de prensa, por legisladores de la coalición opositora, que agrupa a los partidos Nacional (PN), Colorado e Independiente.
Resultó una reacción a lo que señalaron como “mala gestión” del gobierno del presidente Yamandú Orsi.
Pero el intendente del departamento de Paysandú, Nicolás Olivera, lo calificó de decisión apresurada que dejó de lado la oportunidad de negociar.
“Para mí se apuró la coalición, hubo un apuro”, afirmó Olivera en declaraciones a la prensa.
Olivera, dirigente de un sector del PN, sostuvo que él habría “esperado hasta el final” para poder negociar con el gobierno, incluso si eso implicaba votar en general el proyecto.
Señaló que la decisión fue de los legisladores, aunque aseguró que “hay algunos que no están de acuerdo”.
“Nos perdimos una oportunidad de esperar, negociar, poner arriba de la mesa distintas cosas”, señaló.
El proyecto de Rendición de Cuentas contempla reasignaciones presupuestales y un aumento del gasto de 31 millones de dólares.
Los recursos priorizarán el combate a la pobreza infantil y a fortalecer la seguridad pública, la educación y la atención a personas en situación de calle.
Además, el gobierno propone la Asignación Única para la Infancia y la Adolescencia, un sistema al que ingresarán más de 50 mil niños y adolescentes.
Aunque rechazan el texto de la Rendición en general, los legisladores de la coalición, que no representa a todas las bancadas opositoras, participarán en la discusión particular de los artículos.
La bancada oficialista del Frente Amplio tiene mayoría en el Senado, pero procura conseguir dos votos en la Cámara de Diputados, donde el partido Cabildo Abierto pareciera dispuesto a negociar.
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