El sondeo revela que apenas el 30 por ciento de los consultados considera que las medidas del Ejecutivo van por el camino correcto, mientras que el 81 por ciento de los participantes sostiene que la carga prevista para la ciudadanía está distribuida de manera injusta. Solo el 12 por ciento defiende lo contrario.
La mayoría de los encuestados desaprueba tanto la gestión gubernamental como la figura del canciller federal Friedrich Merz, señala el informe de Wahlen, que entrevistó a mil 284 personas entre el 14 y el 16 de julio. El 68 por ciento califica negativamente la labor del Gabinete, y el 70 por ciento manifiesta su insatisfacción con el jefe del Ejecutivo.
Mientras, analistas políticos interpretan estos datos como un fuerte aviso a la coalición gobernante.
El rechazo a las reformas en sanidad y gasto público coincide con un panorama electoral adverso para los partidos tradicionales.
Según la encuesta, la formación Alternativa para Alemania lidera las preferencias con un 27 por ciento, seguida por la alianza conservadora CDU/CSU con el 23 por ciento, mientras que los socialdemócratas caen al 12 por ciento.
El descontento ciudadano se agudiza en un contexto de inflación persistente y tensiones presupuestarias, lo que pone en jaque la estabilidad del Ejecutivo de Merz. Los especialistas advierten que, de no corregir el rumbo, el Gobierno podría enfrentar una ola de protestas sociales y un mayor deterioro de su legitimidad democrática.
La encuesta, con un margen de error del tres por ciento, evidencia un clima de polarización creciente y desconfianza hacia las instituciones, un escenario que obligará al canciller a redefinir su estrategia de comunicación y diálogo con los sectores afectados por los recortes.
mem/ehl/amp





