De acuerdo con el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, la norma complementaria a la legislación, aprobada en 2024 y por la cual esos espectáculos quedarán totalmente prohibidos en 2027, fortalece la protección animal, prohíbe la participación e ingreso de menores y refuerza los mecanismos de vigilancia y control.
Según señaló a propósito del tema la ministra de Ambiente, Irene Vélez, la transición hacia el fin de la tauromaquia debe darse bajo criterios estrictos de bienestar animal y transparencia.
La Ley No Más Olé estableció un período de transición de tres años para permitir la reconversión económica de las personas vinculadas a la actividad taurina y la transformación progresiva de las plazas de toros en espacios para actividades culturales, artísticas, deportivas y comunitarias.
Por eso, autoridades gubernamentales estiman que el decreto constituye una herramienta fundamental para garantizar que dicho proceso se realice bajo estrictas condiciones de protección animal y control institucional.
En la nueva norma se incluyen tres capítulos referidos a la reconversión de las plazas de toros, a la modificación de los oficios asociados a esa actividad, así como al diseño de procesos pedagógicos para involucrar nuevos ecosistemas en los sitios donde tenían lugar los espectáculos, según reveló la ministra de las Culturas, Yannai Kadamani.
La normativa también establece que las corridas de toros, rejoneos, novilladas, becerradas y tientas únicamente podrán ser autorizadas en municipios o distritos donde exista una tradición regular, periódica e ininterrumpida de esos eventos desde 2010.
El decreto también incorpora medidas orientadas a prevenir el sufrimiento de los animales en las diferentes etapas de los eventos taurinos y prohíbe de manera definitiva el ingreso a estos locales de menores de 18 años.
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