Bajo un cielo cargado de memoria en la parada de la Liga del Diamante, Kerr corrió como quien persigue un fantasma ilustre y terminó alcanzándolo, deshaciendo el 3:43.13 que El Guerrouj había esculpido en Roma en 1999 y reabriendo la edad dorada británica de la distancia.
Guiado por las liebres —el estadounidense Kidder y el esloveno Rudolf—, el británico atravesó los parciales con precisión de orfebre (54.75 en 400, 1:50.63 en 800 y 3:27.51 en 1.500) antes de lanzarse a una recta final donde ya solo competía contra la eternidad.
El registro, fruto del denominado “Proyecto 222”, combinó ciencia y ambición con calzado y vestimenta aerodinámica diseñados al milímetro, como si cada fibra y cada zancada conspiraran para doblar el tiempo hasta hacerlo ceder.
En la misma jornada, el noruego Karsten Warholm recuperó el trono de los 400 metros con vallas con 46.61 —récord del mitin— por delante del alemán Emil Agyekum (47.45), mientras la dominicana Marileidy Paulino confirmó su dominio en los 400 planos con 48.97.
La estadounidense Cierra Jackson sacudió el disco hasta 71.72 metros para firmar récord de la Liga de Diamante, la australiana Jessica Hull dominó los 3.000 con 8:24.69 y el estadounidense Miller sorprendió en 800 con 1:42.19, relegando al keniano Emmanuel Wanyonyi.
La reunión dejó además la retirada precavida del sueco Armand Duplantis por molestias en el muslo izquierdo, en una tarde donde Londres volvió a latir al ritmo de las hazañas que no envejecen.
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