Panamá alista estrategia con México ante avance del gusano barrenador

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Ciudad de Panamá, 18 jul (Prensa Latina) El descontrol en la propagación del Gusano Barrenador del Ganado (GBG) en Centroamérica obligó hoy a Panamá a replantear sus programas y coordinar con México una nueva línea de contención para enfrentar la plaga.

Ese fue uno de los temas abordados durante la reciente visita del presidente panameño, José Raúl Mulino, a México, donde sostuvo conversaciones con su homóloga Claudia Sheinbaum sobre el fortalecimiento de las acciones conjuntas para contener el avance de la enfermedad, según reveló el diario La Estrella de Panamá.

La estrategia contempla concentrar las operaciones de dispersión de moscas estériles en la biofábrica de Metapa de Domínguez, en el estado mexicano de Chiapas, como respuesta al desplazamiento de la frontera sanitaria hacia el norte, luego de que la plaga se estableciera en todos los países de Centroamérica y México, regiones que permanecieron libres del insecto durante más de dos décadas.

Datos de la Comisión Panamá-Estados Unidos para la Erradicación y Prevención del Gusano Barrenador del Ganado (Copeg), correspondientes a la semana epidemiológica 24 de 2026, indican que desde mayo de 2024 se suspendió por completo la liberación de moscas estériles en territorio panameño.

Actualmente, los 34 vuelos semanales de dispersión se realizan exclusivamente sobre Tapachula y Tuxtla Gutiérrez, en México, con el objetivo de impedir el avance del insecto hacia Norteamérica.

Mientras tanto, Panamá enfrenta el mayor brote registrado desde el resurgimiento de la enfermedad. Desde la declaración oficial de la emergencia, el 5 de julio de 2023, el país acumula 68 mil 665 casos positivos, incluidos 561 nuevos contagios detectados durante la semana epidemiológica 24.

El agente responsable es la mosca Cochliomyia hominivorax, cuyas larvas se desarrollan en heridas abiertas de animales y personas, donde consumen tejido vivo y provocan miasis cutánea, una afección que puede derivar en infecciones graves e incluso la muerte si no recibe tratamiento oportuno.

El impacto se concentra principalmente en el sector pecuario. Del total de casos, 59 mil 118 corresponden a bovinos, equivalentes al 86 por ciento de las afectaciones registradas.

Sin embargo, la crisis también tiene implicaciones para la salud pública y la biodiversidad. La Copeg reporta 326 casos en humanos, además de tres mil 304 perros y 76 gatos afectados.

Asimismo, fueron documentados casos en fauna silvestre, incluidos monos aulladores, perezosos y jaguares, lo que evidencia la expansión de la plaga hacia ecosistemas protegidos.

Especialistas atribuyen el deterioro del escenario sanitario a deficiencias acumuladas en la vigilancia epidemiológica.

El exdirector de Copeg, Paul Kaiser, sostuvo que un relajamiento en los controles desde 2019 permitió el traslado de ganado infectado desde Darién hacia otras regiones del país, mientras que la demora en renovar las cepas de moscas estériles redujo la eficacia del principal método de control biológico.

El actual titular de Copeg, Enrique Samudio, reconoció anteriormente que la institución pasó de un esquema preventivo a uno de erradicación, proceso que, según estimaciones oficiales, podría extenderse entre dos y cuatro años.

Kaiser considera, sin embargo, que la recuperación del estatus de país libre del gusano barrenador podría demorar al menos cinco años, con elevados costos para los productores pecuarios.

De acuerdo con estimaciones técnicas citadas por especialistas, el continente requiere producir y liberar alrededor de 600 millones de moscas estériles por semana para contener eficazmente la expansión del Gusano Barrenador del Ganado y recuperar el control sanitario en la región.

idm/ga

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