En los primeros seis meses, el 93 por ciento de la generación eléctrica provino de fuentes renovables, con una producción cercana a los 6.400 gigavatios/hora (GWh).
La principal fuente de abastecimiento fue la energía hidroeléctrica, 42 por ciento del total y estuvo repartida entre la represa de Salto Grande y las centrales sobre el Río Negro: Palmar, en Soriano; Rincón del Bonete, en Tacuarembó; y Baygorria, en Durazno.
La energía eólica tuvo una participación de 32 por ciento con 40 parques distribuidos en la geografía nacional, tanto de la empresa estatal eléctrica UTE, emprendimientos privados y de propiedad compartida de la compañía estatal e inversores particulares.
Actualmente, Uruguay cuenta con una capacidad instalada cercana a los 1.500 megavatios (MW) de generación eólica, según UTE.
La biomasa fue la tercera fuente de generación eléctrica, con una intervención de 15 por ciento. La mayor parte de esa energía provino de tres plantas de celulosa que vuelcan al sistema nacional el excedente generado durante sus procesos productivos.
La energía solar fotovoltaica representó cuatro por ciento de la generación durante el semestre. Participaron 18 generadores, uno perteneciente a UTE y el resto privados.
Será la solar la base de la próxima expansión del sistema eléctrico uruguayo.
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