Pese a los amagos del presidente norteamericano, Donald Trump, de abandonar el acuerdo, México anunció a principios de este mes que el pacto continuaría en vigor hasta 2036 con revisiones anuales y posibilidades de extenderse en cualquier momento de esa década.
Si bien Washington se negó a ampliar ahora la vigencia por 16 años, uno de los escenarios posibles y la postura defendida por Canadá y México, tampoco se retiró del tratado, considerado neurálgico para las economías de las tres naciones.
En el actual escenario, este país latinoamericano continuará exportando más del 80 por ciento de sus productos a Estados Unidos sin pagar arancel, y seguirá siendo el territorio, junto con Canadá, que mejor trato arancelario recibe en el nivel global, según precisó la Secretaría mexicana de Economía.
A juicio del titular de esa cartera, Marcelo Ebrard, la permanencia del pacto y el sistema para revisarlo constituyen elementos de certidumbre en el actual escenario internacional, marcado por la cuestionada política arancelaria de Washington.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum calificó de muy importante el mantenimiento del acuerdo y señaló que las revisiones anuales se relacionan “con esta visión de los Estados Unidos de mayor proteccionismo”, ante lo cual México buscará la mejor de las condiciones.
“Hay certidumbre en la inversión (en México). Tanta hay, que se está invirtiendo, y esta posición, como bien dice el secretario, nos va a dar más certidumbre”, aseveró el 2 de julio último.
El Gobierno ha insistido en la significativa integración económica de las tres naciones de Norteamérica y, particularmente, la de este país y Estados Unidos, así como en los beneficios del pacto para sus miembros.
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