Medios especializados y páginas que abordan el asunto, como los reportes del Derby de Kentucky, dan cuenta de esta curiosidad comercial y presentan los caballos más caros en determinados años, un registro muy significativo a tener en cuenta.
Los caballos constituyen animales muy cercanos al hombre desde hace mucho tiempo, pues su fuerza, velocidad y elegancia impacta en diversos sectores del ser humano como es el caso del trabajo, deporte e incluso medicina.
Caballos famosos acompañaron a las tropas en tiempos antaño, sirvieron de arrastre de cargas o simplemente se usaron, y se usan, en el deporte, de ahí que un equino de raza tiene altos costos en el mercado internacional.
Vinculados al turismo, a los viajes, al mundo natural en el caso de los caballos salvajes, al temperamento de muchas personas y a los negocios o las carreras, los equinos representan mucho y destilan historia y tradiciones por los cuatro costados.
Un potro para diversos fines, pues existen variados, tiene alto precio, que solo lo pueden pagar algunos clubes o personas pudientes, vinculados con ese mercado o competiciones.
Los 10 caballos que llegaron a ser los más caros del mundo tuvieron nombres muy peculiares: Fusaichi Pegasus, Shareef Dancer, Totilas, Green Monkey, Palloubet D’halong, Seattle Dancer, Meydan City, Snaafi Dancer, Jalil, y Plavius.
Para poner solo un ejemplo, el primero de ellos, Fusaichi Pegasus, se considera el caballo más caro vendido, nada más y nada menos que por 70 millones de dólares. Este ejemplar ganó en 2000 el Derby de Kentucky y concluyó su carrera deportiva con nueve aperturas, seis victorias y dos derrotas. En total ganó casi dos millones a lo largo de su vida activa.
Fusaichi Pegasus vivió después en Kentucky, Estados Unidos, con una cuota de siete mil dólares, cifra resultante de una reducción de su cuota inicial, 150 mil, tras no ofrecer buenos resultados como pie de cría.
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