En ese polvo rojizo que respira historia, Báez dibujó un partido de vaivenes: tomó la delantera 6-3, cedió terreno con idéntico marcador y remató la faena con un 6-4 de pulso firme.
El sudamericano, número 56 del ranking mundial, sostuvo su andamiaje con cinco tantos por directo, un 70 por ciento de efectividad con el primer servicio y tres conversiones en 13 oportunidades de quiebre.
A sus 25 años, el nacido en San Martín prolonga una trayectoria que ya suma siete títulos, con la reciente corona en Río de Janeiro —repetida como eco triunfal— y la final de Auckland como huella cercana en la temporada.
Del otro lado, Kecmanović, 58 del orbe y natural de Belgrado, dejó pasajes de resistencia y temple, aunque sin la constancia necesaria para sostener un duelo que se le escapó en el tramo decisivo.
En la siguiente estación lo espera el francés Arthur Rinderknech, beneficiado al quedar libre en la ronda inicial, en un cruce que promete medir la consistencia del argentino frente a la potencia europea.
La jornada también sonrió para Argentina con el avance de Marco Trungelliti, quien superó en sets corridos a su compatriota Juan Manuel Cerúndolo y extendió la presencia albiceleste en el cuadro principal.
ft/blc





